EAJ-PNVk Hitzemanen inguruan Ezker Abertzaleari ematen dion erantzuna. GARAn argitaratua urriaren 22an

“Hitzeman”: más bien “la gestión vasca de la

racionalidad ética y democrática”

No es fácil comprender la descalificación que Julen Arzuaga hizo hace unos días en GARA en contra de“Hitzeman”, el programa de apoyo a los procesos legales de resocialización de presos, presentado por la Secretaría General para la Paz y la Convivencia.

El Gobierno Va
​sco se ha comprometido. Ha realizado una propuesta viable para apoyar y fomentar la resocialización de los presos/as vascos/as. Ha dejado claro que es una “propuesta” y que abre un periodo de cinco meses para buscar consensos con las fuerzas políticas, con el mundo asociativo, con el Gobierno español y con los propios presos y sus asociaciones.

Julen Arzuaga ha cargado con palabras gruesas contra este planteamiento. De su artículo, voy obviar dos cosas. La primera, un tono que no es de recibo. La segunda, el hecho de hacer decir al Programa Hitzeman lo que no dice, para después descalificarlo sin pudor por decir eso que, en realidad, no dice.

Me centraré en lo que es más estrictamente político. Su argumento principal es que la Propuesta Hitzeman, al apoyarse en el marco legal, “legitima y avala la legalidad de excepción”. Todo el artículo da vueltas en torno a este argumento; pero es un argumento que se rebate con mucha facilidad.

Hitzeman es una herramienta que parte de la legalidad, precisamente, con el objetivo de superar la excepcionalidad. De hecho, su pretensión es hacer que la resocialización vuelva a los cauces de normalidad y salga de la excepcionalidad. Con eso queda rebatido todo el argumento descalificador de Arzuaga. Aquí podría terminar este artículo; pero quedaría un poco corto.

De hecho, me gustaría apuntar, por ejemplo, que en la parte introductoria del Programa Hitzeman se enumeran las modificaciones que defiende el Gobierno Vasco en política penitenciaria (transferencia de prisiones, acercamiento, igualdad en los beneficios ordinarios, etc). Todas esas propuestas de modificación son puntos de acuerdo que ya existen en la sociedad vasca, entre grupos parlamentarios y que el Gobierno Vasco hace suyas.

Siendo esto así y siendo tan fácilmente comprobable, no es fácil entender por qué motivo Julen Arzuaga trata de hacer ver que ese consenso no existe. ¿Por qué quiere dar a entender que el Gobierno Vasco está de acuerdo con las políticas de excepción cuando sabe que no es verdad?

¿A quién beneficia esta distorsión de la realidad? ¿A los presos/as? ¿Cree acaso la izquierda abertzale que puede resolver en solitario la política penitenciaria? Y, si es que no, ¿cómo piensa hacerlo?, ¿con artículos como el citado, arremetiendo con todo y negando acuerdos que ya existen?

Sinceramente, no es fácil de entender. Volvamos al argumento central. Según Arzuaga, Hitzeman “se apoya en el marco legal” y, por tanto, “legitima y avala la legalidad de excepción”. El argumento es muy débil, de hecho se viene abajo sólo con afirmar justo lo contrario. Pero, además, la debilidad de ese argumento se pone a prueba con un ejemplo muy sencillo.

Según la tesis de Arzuaga apoyarse en una legalidad que no se comparte es avalarla, legitimarla, incluso apoyarla. Cabe preguntar a la izquierda abertzale si consideran que la Ley de Partidos o la Ley de Banderas forman parte de una legalidad de excepción.

Lo digo porque… Sortu ha acatado y cumplido la ley de partidos a rajatabla, incluso en exceso, podríamos decir. Por ejemplo, entre otros, el artículo 3.B de sus estatutos no tiene desperdicio. En el Capítulo Preliminar, se afirma que la Ley de Partidos forma parte del “canon de legalidad ordinaria y constitucional”, conforme a la que se constituye Sortu. Por otra parte, los alcaldes de Bildu no desobedecen precisamente la Ley de Banderas y ponen las españolas en los ayuntamientos vascos con toda normalidad.

¿Significa esto que Sortu o los alcaldes de Bildu avalan o apoyan la legalidad de excepción? Yo creo que no, pero siguiendo la argumentación de Julen Arzuaga, habría que decir que sí. Más preguntas. Si alguien para ser parlamentario o alcalde se puede apoyar en la legalidad vigente ¿por qué motivo para mejorar la situación de un preso o para agilizar su reinserción no se va a poder hacer? ¿Es que acaso unos tienen patente de corso y tienen que ser otros los guardianes de las esencias?

Por cierto, no me resisto a señalar la coincidencia literal de la primera crítica de la izquierda abertzale contra Hitzeman en boca de Pernando Barrena, con las declaraciones del Ministro del Interior en contra de esta propuesta. Ambos de acuerdo en censurar al Gobierno Vasco “porque no tiene competencia”. Se equivocan: El Gobierno vasco tiene competencia para impulsar Hitzeman, y además tiene la voluntad y la responsabilidad necesaria para hacerlo.

El artículo de Arzuaga se titulaba: “Hitzeman, la gestión vasca de la excepción española”. En mi opinión Hitzeman representa “la gestión vasca de la racionalidad ética y democrática”. Y responde a una pregunta muy compleja para la que la izquierda abertzale no ha dado todavía respuesta: ¿Cómo se plasman de modo viable, legal y concreto, los procesos de resocialización de los presos de ETA?

En diciembre pasado, el colectivo de presos manifestó estar de acuerdo en que estos procesos se desarrollen mediante “vías legales”, de “modo progresivo e individualizado” y con la “disposición a analizar la responsabilidad individual” de cada preso/a. El Foro Social pidió propuestas concretas sobre resocialización. Hitzeman es una propuesta concreta. Mucho más concreta que refugiarse en una convocatoria anual de gran manifestación, o en la reclamación exclusiva del acercamiento, obviando la posibilidad de alcanzar otros beneficios penitenciarios que mejorarían de forma evidente la vida de tantos presos.

Sin ánimo de polemizar he pretendido dar un punto de vista diferente al expresado por Julen Arzuaga. Con independencia de las iniciativas legislativas concretas que vayamos a impulsar para desactivar la legislación de excepción, Hitzeman necesita de un recorrido. De todas formas, mi objetivo principal es subrayar el siguiente mensaje porque esto es lo que me parece realmente relevante desde el punto de vista político:

Hitzeman es una propuesta abierta a ser mejorada y abierta a la colaboración. No es obligatoria, a nadie se le impone. Si a alguien no le gusta, tiene la plena libertad para presentar una propuesta mejor. En todo caso, tenemos por delante, como mínimo, cinco meses para dialogar con seriedad y claridad sobre una cuestión tan importante como compleja. La mano está tendida.

Maribel Vaquero

EAJko legebiltzarkidea

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